- Fundación TOVPIL
- hace 4 días
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Salvarse o el arte de vivir
Cuando decimos “salvarse” no nos referimos a la salvación cristiana, aquella que nos alcanzó Cristo y que se consumará en la vida eterna. Entendemos salvación en su sentido popular: salvarse del miedo, de la angustia, del tedio, del sufrimiento... Más concretamente, cuando decimos salvarse a sí mismo, entendemos y estamos refiriéndonos a ciertos medios que cualquier persona los puede utilizar para evitar o mitigar cualquier sufrimiento.
La observación de la vida me ha enseñado que la fe es la anestesia más poderosa para calmar las penas de la vida. Pero, desgraciadamente, son pocas las personas que disponen de una fe tan potente como para transformar el dolor en fuente de paz.

No hay especialista que, con sus análisis y terapias, pueda liberarte del sufrimiento humano. Salvarse es el arte de vivir, y este arte se aprende viviendo. Y nadie puede vivir por ti; eres tú mismo el que puedes y debes salvarte a ti mismo eliminando la angustia, recuperando la tranquilidad de la mente y el gozo de vivir.
Debes tomar conciencia de que todo ser humano es portador de inmensas capacidades que normalmente están dormidas. Pero, una vez despertadas y puestas en acción, tú puedes mucho más de lo que imaginas. Hay que comenzar, pues, por creer en uno mismo y en su capacidad de “salvación”.
Extraído del libro “El arte de ser feliz” de padre Ignacio Larrañaga