- Fundación TOVPIL

- 14 nov 2025
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La máxima humildad corresponde al máximo amor
Al máximo despojo corresponde la máxima libertad, a la máxima libertad corresponde la máxima grandeza. En Getsemaní, el Padre asumió la voluntad de Jesús. Con esta entrega total en las manos del Padre, Jesús quedaba sin nada: no tenía discípulos, amigos, frutos de los trabajos, fama, sangre, vida... Quedaba sin nada. Si no tenía nada, no tenía nada que perder; era el hombre más libre del mundo porque era el hombre más pobre del mundo. Por eso, nunca se comportó con tanta grandeza y libertad como en las escenas de la Pasión, porque, al que nada tiene y nada quiere tener ¿qué le puede turbar?

Si Juan dice que, al final, se colmaron todas las medidas de amor, en Jesús, fue porque a la máxima humildad corresponde el máximo amor, lo que sucede también en la fraternidad.
Jesús atravesó el escenario de la Pasión vestido de silencio, dignidad y paz, porque se había vaciado completamente; había barrido, dentro de Él, hasta el polvo de la estatua de sí mismo. Era la Pureza total. Por ser tan humilde, se comportó tan grande. Al final nos amó sin medida porque había llegado al colmo del vaciamiento y de la humildad.
Para poder amar, es necesario ser pobre y vaciarse al máximo posible. Esta es la manera concreta y eficiente de prepararse para una hermosa fraternidad.
Del libro” Sube conmigo” de padre Ignacio Larrañaga




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