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El amor del Padre
¿Han visto alguna vez una flor que, por perfumar, pida un aplauso, o una estrella que, por brillar, reclame un premio, o un padre, que, por amar, pida reconocimiento? Aman sin esperar recompensa, porque Dios depositó en el corazón de los padres una chispa de su fuego.
Ahora bien, si ustedes, cuyo corazón no está amasado de buena levadura, sino de arcilla quebradiza, si ustedes son capaces de comportarse de esa manera con sus hijos, ¿no pensaron cómo será aquel Padre? Si lo pensaran, dormirían seguros, despertarían felices, y nunca los lobos rondarían su morada.

El Padre hace levantarse todas las mañanas al sol para darles a ustedes calor y luz, y hace salir las estrellas por la noche para ahuyentar del corazón el miedo; ha hecho los montes altos y verdes, y los jardines muy coloridos para que su corazón esté alegre y contento.
Antes de que ustedes salgan al encuentro de Él, ya salió El al encuentro de ustedes. Antes de que abran ustedes la boca para pedir algo, Él ya está inquieto por lo que ustedes necesitan.
El pobre de Nazaret, Página 153




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