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Dios mismo
Y el hombre de Dios no se conforma con “partículas” de Dios, busca a Dios mismo: no se conforma con las aguas frescas que descienden danzando, para apagar su sed; aspira por el Glaciar mismo, como en los versos de San Juan de la Cruz:

Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.
Extraído del libro “Salmos para la vida” de padre Ignacio Larrañaga




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