- 24 abr
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Relativizar es liberarse
Muchas veces se recordará esta verdad: la mente humana es el manantial principal de nuestras aflicciones. Si despertaras y tomaras conciencia de eso, de que tu mente es la máquina que genera tanta angustia, desaparecerían de tu alma la mayor parte de tus penas y tristezas.
Nos ilusionamos, quisiéramos retener los momentos agradables, eternizar los sucesos brillantes, pero estamos comprobando que todo se nos va y se desvanece.

Despierta, pues, hermano mío, una y otra vez, y en cada disgusto y preocupación toma conciencia de la relatividad de todo lo que te sucede y, así, ahorrarás energía para elevarte por encima de las emergencias atemorizantes e instalarte en el fondo inmutable de tu presencia, del autocontrol y de la serenidad.
Y, desde esta posición, podrás balancear el peso de la existencia, las ligaduras del tiempo y el espacio, y los impactos que te vienen desde fuera o desde dentro. Y cuando esto suceda, el mundo se llenará de armonía y de alegría, y tus hermanos mismos se contagiarán de tu liberación.
Del libro “El arte de ser feliz” de padre Ignacio Larrañaga




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