- 29 oct 2022
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ORACIÓN Y SÚPLICA
Ante el Sepulcro de San Juan de la Cruz
Fr Juan de la Cruz. Como un peregrino recorriendo tierras y caminos he llegado hasta ti. Vengo en busca de Dios. Y tú, Fr Juan, has descubierto un camino que con seguridad lleva a Dios.
Aquí estoy, con ansias locas de Dios. Por instinto veo que quién me impide a Dios es mi propia “presencia”. Yo veo por intuición que tengo que pasar por encima de mi propia presencia. De otra manera nunca llegaré a Dios. Y todo esto me lo enseñas tú Fr. Juan.
Tu persona, y tu vida me subyugan. Veo que detrás de ti se esconde una misteriosa profundidad, mucho más que lo que creen todos los que te han mirado. Yo te necesito precisamente a ti, precisamente tu camino. Ser olvidado, ser despreciado, hundirme en el anonimato, “desaparecer” …y esto es lo que necesito.
Que nadie se acuerde de mí, si no es para despreciarme. Que nadie me mire si no es para burlarse. Sufrir y amar. Sufrir amando. Amar sufriendo. Ya sé, Fr Juan, donde me espera la lucha. Dios me espera en mi “propia casa” igual que a ti, Fray Juan.

Prometo solemnemente, aquí, delante de tu sepulcro, luchar, resistir, sufrir, no quejarme ni interior ni exteriormente, hundirme en un piadoso silencio, en un silencio no de rebeldía sino de fraternidad.
Sé que este camino es escarpado, cortado a pico y oscuro. Yo te comprendo Fray Juan. Solamente en la desnudez Bíblica de solo Dios, solamente en la soledad con el Señor, en la intimidad iluminada con Dios, solamente así se puede avanzar por esta “fría noche”, y por este pedregoso camino. Dios será, pues, la Luz, el Consuelo, el Calor, La Esperanza, y la Vida Eterna
Me voy Fray Juan. Es hora de ir. Me voy contento. Sobre todo, me voy con el corazón animoso, dispuesto, alegre.
Adiós, Fray Juan. Nunca nos separaremos. Juntos avanzaremos hasta lo alto de la montaña, donde me espera Dios.
Dios, Dios, trascendente e inmanente. Tu eres LA REALIDAD. Estás adentro de mí y fuera de mí. Dios, Dios, resonancia eterna de los corazones y gravitación de horizontes. Ven a mí. Entra para siempre en mí. Como un castellano toma posesión de mí. Quédate conmigo. Aumenta la Fe, y la Esperanza. Aumenta el Amor. Dios, Dios, Amor, Sima, Hondura, Vibración Universal, Causa Eficiente del Universo, Ternura del corazón…
Adiós Fray Juan. Juntos haremos el camino que reste.
Amén, Amén
Segovia, 27 de agosto de 1969 (41 años)




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