Las misericordias del Señor
Una cosa es la humildad, y otra, la humillación. La humildad es hija de Dios, y la humillación, hija del orgullo. La humildad es una actitud positiva; la humillación, en cambio, autodestructiva.
En el fondo de los complejos de culpabilidad aletea incesantemente aquel binomio de muerte: vergüenza-tristeza. Efectivamente, en su último análisis, los complejos de culpa se reducen a estos dos sentimientos combinados.

Las misericordias del Señor, he aquí el alma del Salmo 51. Frente a aquel binomio de muerte (vergüenza-tristeza), el Salmo 51 levanta en alto el binomio de vida: humildad-confianza. Aquí está la salvación y la vida, y se abren ante nuestros ojos cielos azules y noches estrelladas: la salvación está a las puertas.
Extraído del libro “Salmos para la vida” de padre Ignacio Larrañaga




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