Novedades Fundación TOVPIL

Jesucristo, fuente de Esperanza


El Padre encargó a Jesucristo transformar el mundo y conducir a la humanidad liberada y divinizada, en un gran movimiento de retorno, a la Casa del Padre.


Esa tarea no es de un siglo ni de un milenio. Jesucristo es de ayer, de hoy, de mañana y de siempre. Es necesario que los seguidores de Jesucristo, sus colaboradores en la construcción de su Reino, se coloquen “en el tiempo” de Jesucristo, no perdiendo de vista las dimensiones de la fe.

Es necesario no impacientarse buscando resultados inmediatos, es necesario saber discernir qué cosa es el Evangelio y qué cosa no lo es; y sobre todo es necesario tener, como los profetas, las raíces profundamente hundidas en la intimidad con el Señor.


Levanten sus ojos y miren allá lejos donde está la fuente de la esperanza: Jesucristo, resucitado de entre los muertos, vencedor del egoísmo y del pecado, El es nuestra única esperanza.


Para no sucumbir al desaliento en los momentos en que no se ven los resultados, apóyense en el Inmortal por los siglos. Somos invencibles porque el Señor venció todos los enemigos. También la muerte fue vencida por el Inmortal.



Extractado del libro El silencio de María, de padre Ignacio Larrañaga