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Acéptate a ti mismo
Eres como eres. Acéptate a ti mismo, no como te gustaría ser sino como realmente eres. Te gustaría tener don de gentes, pero eres tan tímido y retraído; te gustaría coger una estrella con la mano, pero eres tan bajito; te gustaría ser señor de tus mundos, pero un cúmulo de instintos sensuales y tendencias negativas te traen a mal traer.

No te irrites contra eso, no te deprimas por ello, no te entristezcas por nada. Te dirán que eres una estatua de arcilla. Yo te digo que eres aurora y campana, arquitectura que para ser catedral sólo necesita tu comprensión y acogida, tu benevolencia y cariño.
Sé el mejor amigo de ti mismo, sé feliz porque son una legión los que esperan participar de tu luz y de tu calor, esperan prender su fuego en la llama de tu alegría. Se vive una sola vez, hermano mío, no puedes darte el lujo de despilfarrar esta única oportunidad. Llena tu casa de armonía y el mundo se llenará de alegría. Ten presente que tu existencia es una fiesta y tu vivir un privilegio. Cultiva diariamente y con mucho mimo la planta de la alegría. Cuando esta planta inunde de fragancia tu casa, todos los hombres del mundo, y hasta los peces del río, saltarán de alegría.
Extraído del libro “El arte de ser feliz” de padre Ignacio Larrañaga




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