- Fundación TOVPIL

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Vengan conmigo
Jesús, pues, levantando en alto la bandera, graba sobre ella las condiciones absolutas, abre la marcha y dice: ésta es la hora de la opción. Voy a trazar aquí la línea divisoria. Los que acepten las condiciones, rebasen la línea y den el paso adelante. Pero todavía es tiempo de dar marcha atrás.
Los que quieran liberar sus pies cansados de las cadenas pesadas, vengan conmigo. Los que estén dispuestos a levantar un muro de contención a las mareas de los deseos, instintos y fuerzas de muerte, vengan conmigo. Los que se comprometan a levantar amorosamente y cargar sobre sus hombros, sin avergonzarse ni entristecerse, las pesadas leyes diarias de la impotencia-incomprensión-soledad-muerte, vengan conmigo. Los que estén dispuestos a ofrecer su vida como un blanco cordero, vengan conmigo.

Los que quieran seguir dando bocados a la auto compasión, y son melindrosos consigo mismos, quédense atrás. Los que quieran seguir encerrados en sus miedos, combatiendo a los espectros de sus fantasmas, quédense atrás. Ya conocen la historia del grano de trigo: para vivir necesita morir y ser sepultado. Los que buscan un Mesías brillante y triunfal, quédense atrás. Los que optan por un Mesías pobre, humilde y crucificado, vengan conmigo.
Extraído del libro “El Pobre de Nazaret” de padre Ignacio Larrañaga




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