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Diversidad
Debido a que cada ser humano es diferente en su ser, en su sentir y en su actuar, la oración o «trato de amistad» va adquiriendo en cada persona novedades y emergencias dentro del más diverso abanico: estados de ánimo, ritmos de crecimiento, edad, disposiciones psicosomáticas, humor...

No sólo la oración de cada persona es esencialmente diferente, sino que la oración de una misma persona puede ir variando de una época a otra, de un tiempo a otro, incluso de un día para otro, de una hora a otra.
La manera de enfrentar el mundo circundante, o de enfrentar a las personas con quienes trata es diferente en un niño, en un adolescente, en un varón, en una mujer, en un joven, en un anciano. Es diferente en una persona audaz, en una persona timorata, en un impaciente que en un sosegado. Así mismo va variando el trato con Dios.
Del libro Itinerario hacia Dios de padre Ignacio Larrañaga




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